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martes, 21 de diciembre de 2010

La fábula del erizo


Durante la Edad de Hielo, muchos animales murieron a causa del frío.

Los erizos dándose cuenta de la situación, decidieron unirse en grupos. De esa manera se abrigarían y protegerían entre sí, pero las espinas de cada uno herían a los compañeros más cercanos, los que justo ofrecían más calor. Por lo tanto decidieron alejarse unos de otros y empezaron a morir congelados.

Así que tuvieron que hacer una elección, o aceptaban las espinas de sus compañeros o desaparecían de la Tierra. Con sabiduría, decidieron volver a estar juntos. De esa forma aprendieron a convivir con las pequeñas heridas que la relación con una persona muy cercana puede ocasionar, ya que lo más importante es el calor del otro.

De esa forma pudieron sobrevivir.

Moraleja de la historia
La mejor relación no es aquella que une a personas perfectas, sino aquella en que cada individuo aprende a vivir con los defectos de los demás y admirar sus cualidades.
Enviado por la familia de una exalumna. GRACIAS, Antonio.

Otra versión enviada por nuestro amigo virtual Jesús del blog "Crea y aprende con Laura". GRACIAS, Jesús.

martes, 1 de junio de 2010

La gallina

Un día una gallina llamada Sofía se levantó de la cama, se vistió, desayunó y salió de su casa para coger unas flores silvestres.
Cuando iba caminando se encontró con otras dos gallinas que empezaron a burlarse de ella porque les parecía tonta y fea. Sofía se fue corriendo a su casa, iba llorando por lo mal que le habían sentado los insultos.
Estuvo barriendo la casa para que se le olvidara lo que había pasado, pero de repente se oyó un grito, era una de las gallinas que se había burlado de ella y que le había insultado. Un coyote se la quería comer. Tuvo una gran idea, para ayudarla, se subió a un árbol y se tiró encima del coyote dejándolo inconsciente.
La gallina tartamudeando le dijo que le había salvado la vida y se hicieron amigas.

No importa el aspecto que se tiene, lo que importa es el carácter.

jueves, 20 de mayo de 2010

La liebre y el lobo


Cierto día una liebre iba por el bosque caminando, de pronto se encontró con un lobo. La liebre le preguntó de dónde le venía su fama de astuto.
Éste le contestó que si quería venir a cenar y la liebre toda confiada dijo que sí.
Cuando la liebre entró en la casa del lobo le preguntó que qué había de cenar y el animal, cerrando la puerta, le afirmó que ella era la cena.
No te fíes de alguien que no conoces.

sábado, 15 de mayo de 2010

El cazador y la liebre

Un día soleado de primavera, estaba una liebre paseando en busca de alimento, cuando de repente vio un campo lleno de hierba.
La liebre se puso en camino, pero antes tenía que pasar por un montón de hojas; se quedó atascada en una trampa que había puesto un cazador.
Después de varias horas, el cazador vino en busca de su presa y éste se llevó una gran sorpresa al ver que había cogido una liebre.
El cazador muy contento se la llevó a su granja donde tenía más animales y la dejó en una pequeña jaula sin comida.
Un niño que vio cómo la metía allí fue a denunciarlo. Pasado un tiempo la liebre preparó un plan para escapar.
Poco después todos los animales de la granja estaban de camino por el campo en plena libertad.
Un día llegó una carta a la granja, el cazador la abrió y fue grande la sorpresa. Tenía una denuncia. Se fue a la granja y vio que no había animales. Estuvo un mes en la cárcel y los animales en libertad.

No hagas a los demás lo que no quieras para ti.

martes, 11 de mayo de 2010

El mono avaricioso

En la jungla vivía un mono muy avaricioso. Tenía muchas cosas, pero aún así, quería todo lo que veía.
Tenía tantas cosas que no cabían en su casa, así que decidió convertirla en un cobertizo y se hizo otra casa, pero le pasó lo mismo…
Cuando veía algo en casa de un amigo o familiar, se lo robaba.
Un día, un tigre que pasaba por allí se lo intentó comer.
El mono creía que se lo iba a zampar, pero entonces aparecieron su familia y sus amigos y le salvaron ahuyentando al tigre; desde entonces el mono ha sabido apreciar lo que tiene.

Se debe valorar lo que tenemos antes de perderlo.

domingo, 9 de mayo de 2010

El león y el ratón

Dormía tranquilamente un león cuando un ratón empezó a juguetear encima de su cuerpo.
Despertó el león y rápidamente atrapó al ratón; a punto de ser devorado le pidió que le perdonara prometiéndole pagarle.
El león se echó a reír y lo dejó marchar.
Pocos días después unos cazadores apresaron al león y le ataron a un árbol.
Pasó por allí el ratoncillo, quien al oír los gritos y lamentos del león, corrió al lugar y royendo poco a poco la cuerda, consiguió que éste quedara libre.
Nunca desprecies las promesas de los pequeños honestos. Cuando llegue el momento, las cumplirán.

lunes, 26 de abril de 2010

Yulisa y Rosa

Había una vez un pueblo muy lejano llamada Samaipata donde vivían dos niñas que eran muy amigas: Yulisa y Rosa.
Iban al parque juntas, ¡a todos los sitios! Pero un día llegó una niña llamada Arundati que quiso ser amiga de Yulisa pero no de Rosa.
Se propuso separar a las amigas. Lo primero que intentó fue que Rosa no fuera al parque a la hora que habían quedado, pero no lo consiguió. Así intentó otras diez cosas más, pero ninguna logró.
Lo último que hizo fue decir a Yulisa que Rosa la había insultado delante de todas las niñas del pueblo.
Yulisa se enfadó tanto que le dijo a Rosa que no iba a ser su amiga nunca más y se reunió con Arundati.
Cada día que pasaba, Yulisa echaba mucho de menos a Rosa y decidió reconciliarse.
Se perdonaron y descubrieron que Arundati había hecho todo eso. Como no la trataban bien, al final Arundati decidió irse y Yulisa y Rosa no se separaron jamás.
Es imposible vencer la fuerza de la AMISTAD.

miércoles, 1 de abril de 2009

¡No la desperdicies!

En uno de los prados más bonitos de Suiza se hallaban un conejito llamado Sugus y una mariposa llamada Kira. Estos animales vivían en casas diferentes. La de Kira tenía forma de flor, en concreto de amapola, y la de Sugus, de zanahoria decorada con ramitos verdes.
Todas las mañanas Kira cogía una regadera e iba al estanque a coger agua para regar las flores de su jardín. Al mediodía iba con un balde y cogía agua para ella.
Sugus también tenía jardín y necesitaba agua para él. Pero el conejito no malgastaba el agua y lo que hacía era regarlo por goteo y el resto para él.
Una mañana al levantarse Kira se sorprendió al ver su jardín marchito y dijo: - ¿Qué le ha pasado a mi jardín? ¡Se ha marchitado!
Fue a casa de Sugus y llamó, toc, toc. Sugus abrió.
- ¡Hola mariposa! ¿Qué haces por aquí? - dijo Sugus.
- Vengo a pedirte ayuda. Mi jardín se ha secado y no sé cómo puedo recuperarlo - dijo Kira.
- Yo no malgasto tanta agua, riego mi jardín con unas gotitas y el resto me lo quedo. Si coges tanta agua, luego no quedará suficiente en el estanque. Ahora ya lo sabes - dijo Sugus.
- Es verdad, no me había dado cuenta del agua que malgasto. Muchas gracias por el consejo.
Los dos amigos se despidieron después de haber aprendido una lección muy importante.

Moraleja: intenta ahorrar agua y cuando la necesites, podrás disponer de ella.

lunes, 23 de marzo de 2009

Las dos manadas de elefantes

En plena sabana africana, se cuenta una historia ocurrida hace muchos años. Se dice que dos manadas de elefantes muy diferentes la una a la otra, tuvieron una discusión causada por un bien muy escaso en este lugar: EL AGUA.
Una manada era muy cuidadosa con el uso del agua, no lo malgastaban, siempre utilizaban lo necesario, la reservaban más para las crías y los ancianos...
La otra, era muy irresponsable al utilizarla, gastaban más de lo necesario y lo peor, daban ese ejemplo a los pequeños elefantes de su manada.
El primer día de primavera, coincidieron las dos manadas en un gran estanque de la sabana, las dos se comportaron como de costumbre, hasta que el cabecilla de una de las manadas se acercó para llamar la atención al otro jefe por el mal uso que estaban haciendo y para intentar convencerles de que si seguían así, cuando llegara el verano este maravilloso estanque y muchos más desaparecerían, porque también había mucha escasez de lluvias.
Pero el cabeza de manada se lo tomó mal y les obligó a que se marcharan a otra laguna. El otro, sin ganas de problemas dirigió a su manada hasta encontrar un lago. Siguieron allí hasta la llegada del verano, que regresaron al antiguo estanque para ver qué sucedió, y lo que se encontraron fue un pequeño charco y algún elefante enfermo, el jefe de la manada se disculpó ante todos los elefantes por sus malos hechos y prometió que desde entonces él y toda su manada serían muy responsables con el agua.
Moraleja: no aprecias bien lo que tienes hasta que lo pierdes.
Haz un buen uso del agua si no quieres perderla.

jueves, 22 de enero de 2009

El topo y el conejo

Un día de otoño, el topo pensó que podía salir a tomar un poco el aire, puesto que trabajaba todo el rato bajo tierra. Salió y empezó a andar difícilmente porque el suelo estaba lleno de hojas, muy mojado de las lluvias del otoño y él era completamente ciego.
De repente, el topo tropezó con un palo y cayó a un charco de barro. Un conejo que pasaba por allí y vio al pobre topo caerse, fue inmediatamente a socorrerle. Le ayudó a salir del charco y le llevó a su túnel. El topo estaba muy agradecido, seguramente que sin él no habría conseguido salir del charco de barro.
Varios días después, el topo estaba tranquilamente trabajando en su túnel cuando, con su fino sentido del oído, oyó un disparo de escopeta. Salió rápido del túnel a avisar a su amigo el conejo de que tuviese cuidado. Éste supo que el conejo estaba detrás suyo porque escuchó su voz, pero también sabía que el cazador se acercaba paso a paso y que iba cargando su escopeta. Sin dudarlo un solo momento, el topo corrió decidido hacia el cazador, subió por debajo de sus pantalones hasta la pantorrilla y le mordió. El cazador pegó un salto y el topo salió de los pantalones. El cazador echó a correr y no volvió.
El topo se sintió muy satisfecho porque había podido devolverle el favor a su amigo el conejo.
El conejo le agradeció al topo que le hubiese salvado y se fueron los dos contentos a merendar.

MORALEJA: Trata siempre de ayudar a quienes lo necesitan.

jueves, 8 de enero de 2009

El asno vestido con piel de león

Cierto día un asno encontró un paquete por el camino. Para su sorpresa contenía una piel de león. El burro se puso tan contento que se vistió con ella mientras exclamaba: - ¡Estupendo! justo lo que andaba buscando.
A continuación fue a mirar su reflejo en una charca.
- ¡Ahora soy un león! ¡Voy a enseñar a todos a no reírse de mí!
Y el burro se encaminó hacia el bosque con aire de superioridad. Primero se encontró a un jabalí, éste se dio tal susto que salió corriendo a toda prisa hasta estrellarse con un árbol y quedarse sin conocimiento.
- ¡Qué divertido! - dijo el burro satisfecho de su éxito.
Poco después se encontró con un zorro que, al verle, quedó petrificado de miedo.
Señor león, es usted un animal digno y noble ¡no me devore! En poco tiempo todo el bosque tenía una gran confusión por el falso león. Aterrorizados los monos por las ramas de los árboles y los conejos por el suelo, huían.
- ¡Qué divertido! - se dijo el asno. Si rugiera como un león, daría más miedo aún.
Y se puso a rugir. Al menos eso pensaba él, pues su rugido parecía un rebuzno.
- ¡Escuchad, escuchad todos¡ -exclamó el mapache. ¡No estáis ante un león sino ante un asno disfrazado de león! Y así fue como los animales del bosque muy enfadados, descubrieron el engaño del borrico.

Moraleja: un disfraz puede ocultar a un tonto, pero no sus palabras.

lunes, 8 de diciembre de 2008

El perro y la hormiga

Érase una vez un perro que vivía en la casa de su amo, le lavaban, le daban de comer siempre que lo deseaba y cuando quería, también era amigo de una hormiga que estaba todo el año trabajando para que en invierno no se muriera de hambre. El perro que era un gamberro de cuidado y se pasaba el día diciendo: ¡Jajajaja no vives con hilera de hormigas! ¡Tienes que trabajar para conseguir un poco de comida, y yo nada de nada!
Pero un día se enteró de que su país estaba en crisis y su amo le dijo que lo de la comida a todas las horas y cuando él quisiera, de eso ya nada, ahora tenía solo cuatro: desayuno, comida, merienda y cena.
Esto no le sentó demasiado bien al perro porque ya no tenía tantas razones para reírse de la hormiga a la que obviamente, no le afectaba la crisis. Pero ésta no era tan cruel como el perro y no se reía, ella seguía con su trabajo sin desconcentrarse.
En cosa de un mes, la crisis era súper grande y los amos pensaban en vender al perro porque no le podían alimentar. Esto nunca se lo hubiera imaginado el can, sin embargo sí era cierto para desesperación del perro.
Finalmente decidieron que se le quedaban pero debería comer muy poco, la hormiga ya le empezaba a recriminar que, o buscaba un poco de comida por la casa aunque sólo fuera eso como hacía ella o terminaría muriendo de hambre.
El perro se lo tomó a cachondeo porque no estaba dispuesto era a buscar comida por la casa como si fuera un vagabundo mal alimentado, y la verdad es que hace dos meses se creía el mejor perro que existía en el planeta.
Llegó el invierno y con él la crisis creció, que si los Reyes Magos, que si las meriendas de fin de año, que si no sé qué, que si no sé cuántos. El perro se estaba quedando en los huesos porque no quería ir a buscar comida, ni siquiera esforzarse para que, a través de él su amo pudiera ganar un poco más de dinero, y con eso alimentarse mejor. Pero no, él prefería eso, estar tirado por cualquier lado de la casa porque sin comida no tenía fuerza, antes que esforzarse un poquito y ponerse las botas de comida todos los días como la hormiga.
Pasó un año y finalmente el perro murió de hambre por la escasez de dinero de su amo y la hormiga vivió mucho hasta que la edad le hizo morir como a todas las personas y animales.
MORALEJA: Sin sufrimiento no se consigue nada más que la muerte.

sábado, 6 de diciembre de 2008

El león

Érase una vez un león muy fuerte, de pelaje marrón oscuro y tan grande como un coche, pero que tenía el cerebro del tamaño de un guisante. Al león, llamado Dinrio, le habían intentado cazar más de mil veces y todas había salido victorioso.
Un día una tribu llegó a la sabana. Parecía más fuerte que las anteriores. Constaba de treinta y siete personas. Su jefe se llamaba Labú e iba con la intención de derrotar a Dinrio. Después de una semana la tribu salió en busca del rey de la selva. Le encontraron bajo un árbol durmiendo. Un integrante de la etnia se lanzó encima de él y salió por los aires y se quedó con un brazo roto.
- Que venga otro más y le pasará como a ése- decía Dinrio.
- ¡A por él!- gritaba Labú.
El animal se les quitaba de encima como si fueran moscas. Todo el pueblo acabó o con un brazo roto o con una brecha en la cabeza o con la pierna fracturada…
Al siguiente día el más enclenque del grupo decía que le iba a cazar. Todos se echaron a reír.
- ¡Ja ja ja! Si no puedes ni a una mosca.
Entonces preparó la trampa más astuta que se haya visto jamás. Fue poniendo trozos de carne en el suelo hasta llegar a un jabalí muerto que estaba encima de una manta, donde debajo había un agujero. Cuando Dinrio vio la carne, la siguió hasta donde estaba el jabalí; el león se abalanzó sobre él y cayó al agujero. Todos tuvieron una buena cena y le dieron las gracias al canijo.
No por ser el más fuerte vas a vencer porque más vale maña que fuerza.

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