jueves, 30 de abril de 2009

El fantasma pecoso

Lalo era un fantasma grandote que no sabía decir ¡UUUUH!, por eso nadie se asustaba al verlo. El portero le saludaba, en el mercado le pedían la vez...
A Lalo le hubiese gustado tener una enorme cadena que hiciera ruido, que a la gente se le pusiera el pelo blanco cuando él apareciera; sin embargo, Lalo sólo tenía una cara pecosa y ganas de dar sustos.
Por este motivo se fue a buscar a un elefante para que le enseñara a hacer ¡UUUUH! No dio resultado; lo intentó de nuevo con una soprano, pero lo que consiguió fue cantar con un buen estilo.
Lalo estaba desesperado, sin saber qué hacer. Metió la ropa en su maleta y se fue a la estación. Mientras esperaba pasó un tren negrísimo que hizo un ¡UUUUUH! tremendo. Se asustó mucho. Aquel tipo con ruedas sí que era un buen fantasma.
Se quedó muchas noches en la estación y cuando el tren pasaba, el fantasma repetía muchas veces el ¡UUUUUH! hasta que le entraba el sueño.
Un día cuando dieron las doce puso su cara pecosa encima de la almohada de Sandra. Dijo ¡UUUUH! La niña no sólo se asustó sino que además le dio un beso. Lalo se puso tan colorado de alegría que tuvo que secarse las lágrimas con su sábana.
Pensó que era mejor escuchar un "buenos días" que ver a la gente correr de miedo.
Algunas noches sale a la terraza y hace ¡UUUUH! todo lo fuerte que sabe. El barrendero se asusta tanto que se mete en el cubo de la basura. A Lalo le da mucha risa y se mete debajo de la cama para que nadie lo vea.

miércoles, 29 de abril de 2009

Mi amigo Raúl

Raúl es un chico de doce años. Voy a hacer su descripción:

No es alto, es menudo y moreno; su cara expresa confianza, es fresca y jovial; su frente es lisa, ancha y grande; tiene los ojos almendrados, oscuros y maliciosos... son ojos de gato; de nariz redonda aunque algo respingona; tiene boca de piñón y sus labios gruesos y amplios; su cuello es corto; sus mejillas son suaves, blandas e hinchadas; tiene las cejas espesas, gruesas y morenas; sus orejas son de soplillo; sus manos son largas, finas y ágiles. Su aspecto general es ágil, flacucho y deportista.
Es muy simpático aunque algo tímido, es alegre, suave, un poco malicioso; parece que nunca ha roto un plato... da muy buena imagen, es educado y cauto.
Le encanta jugar al fútbol, los deportes en general y montar en bicicleta, pero sobre todo, el ordenador.

martes, 28 de abril de 2009

Premio "CLIC MÁGICO"

Las profesoras del blog "Mi clase de infantil" de Sevilla nos han concedido el premio "CLIC MÁGICO".
Gracias por acordaros de nosotros.
Las reglas de este regalo son:
1.- Exhibirlo en el blog.
2.- Concedérselo a cinco blogs y linkearlos.
3.- Hacer el link al blog que te lo ha enviado.
4.- Comunicar mediante comentario la concesión del mismo a los blogs seleccionados.
Concedemos este premio a:
La biblioteca de preescolar
La despensa educativa
Cuentos interactivos
Flashes de Geografía
Un poco de cada

Liebre de campo con champiñones

CORAL NOS HA PREPARADO ESTA RECETA.
Hoy comenzaremos cocinando una receta simple con liebre cazada por galgos, pero muy rica.

INGREDIENTES:
* 3 cucharadas soperas de aceite de oliva
* dos dientes de ajo· media cebolla
* tomillo, orégano, pimienta en grano, laurel, perejil, dos guindillas secas
* dos tomates naturales (con la piel quitada)

PREPARACIÓN:
Lo ponemos a pochar todo junto durante 10 ó 15 minutos, a fuego medio. Una vez pochado todo, se introduce la liebre salpimentada. Cuando la liebre esté dorada procedemos a echar un botellín de cerveza y un poco tomate frito. La cerveza da un toque muy bueno a los animales de caza.

Esto se deja a fuego lento durante una hora y cuarto u hora y media.

Más tarde, añadimos los champiñones con un pimiento en rodajas. Esto se deja durante 20 minutos. Ya está todo listo, así que ahora a comerlo…

Es conveniente comerlo un día después.
¡RICO, RICO!

sábado, 25 de abril de 2009

El colibrí mágico

Hace un año aproximadamente nació en una playa tropical de Cuba un pequeño colibrí. Poco después el viento empujó arena hasta su pico y éste se la comió, sintió un pequeño cosquilleo en sus alas y se durmió. Sus plumas tenían un color azul muy brillante y su pico era muy fino. Le llamaron Zas, por lo pronto y rápido que aprendió a volar. Desde pequeño comenzó a participar en campeonatos de carreras de velocidad del vuelo, y su verdadero sueño era llegar a tocar las nubes. Causó mucha impresión entre el resto de los colibríes porque podía alcanzar una gran velocidad volando. Zas siguió ganando trofeos, medallas y diplomas por eso su familia y él se sentían muy orgullosos. Fue entonces cuando a Zas se le ocurrió hacer un buen uso de sus alas, comenzó por levantarse más tarde de la cama y llegar muy puntual a las clases, por acabar las tareas de casa, las compras, la limpieza... todo casi en la mitad de tiempo. También aprovechó a hacer varias bromas, por ejemplo, si el maestro acababa de dejar un libro encima de la mesa, Zas que estaba de voluntario en la pizarra volaba rápidamente y lo cogía. Al preguntarle el maestro se quedaba pasmado cuando veía que el libro se encontraba en las manos de Zas, todos pensaban que era magia. Y aunque a él le hacían gracia todas esas bromas sus compañeros tenían razón, la arena de la playa era mágica y a Zas le convirtió en un colibrí mágico.
Lo que antes en su familia era una anécdota se convirtió en algo único en todo el mundo. Entonces Zas pensó que podría intentar alcanzar las nubes. Al día siguiente anunció la noticia y su familia y amigos estuvieron de acuerdo, le ayudarían en todo lo que le hiciese falta. Lo malo es que ese día estaba muy despejado y no se veía ninguna nube.
Esperaron al día siguiente, pero casualmente cayó una tormenta tropical. Por fin, después de cinco horas, escampó y se volvió a ver el sol con un cielo azul acompañado de unas pocas blancas nubes y adornado con un gran arco iris.
Zas despegó desde la rama de un castaño y siguió volando hacia arriba más y más. Desde el cielo podía ver pequeños como hormiguitas animándole, a todos sus amigos y familiares. Siguió volando hasta que llegó a una suave y blanda nube. ¡Lo había conseguido! Había logrado cumplir su sueño, pero no sólo era una nube sino que pudo recorrer uno por uno los colores del arco iris.
Al bajar no sabía cómo agradecerles a todos lo que habían hecho por él y por eso desde entonces Zas se dedicó a ayudar a cumplir los deseos de los demás colibríes.

jueves, 23 de abril de 2009

Decálogo del buen estudiante

Bernabé Tierno, psicólogo, pedagogo y escritor, en su libro "Las mejores técnicas de estudio" nos amplía este decálogo del buen estudiante que, por su interés, a continuación os escribo para que reflexionéis las ideas :

1.- El buen estudiante se esfuerza en conocer bien las técnicas de trabajo intelectual y comprende lo que lee, lo asimila, lo retiene en su memoria y sabe utilizarlo.

2.- Quiere estudiar y poner toda su ilusión, tiempo y entusiamo en aprender bien cada tema, siguiendo un detallado plan de estudio que cumple con tesón.

3.- Estudia con todo su cerebro y primero se forma una idea general del tema en cuestión y después profundiza al detalle en los aspectos fundamentales.

4.- Conoce bien su ritmo de trabajo, sus limitaciones y sus posibilidades, no se compara con nadie y procura ser mañana un estudiante más responsable y eficaz que hoy.

5.- Disfruta estudiando, siente curiosidad e ilusión por aprender más y mejor cada día y no entiende el estudio como carga, sino como un deber que convierte en placer.

6.- Tiene muy claro por qué estudia y los beneficios que le reporta su esfuerzo. Por eso se fija metas a medio y largo plazo que siempre cumple, ya que es tenaz.

7.- Se valora y felicita a sí mismo por sus logros y esfuerzos y no se desmoraliza por los fallos y errores de los que sabe sacar provechosas lecciones.

8.- Intercambia opiniones, dudas, problemas y estrategias con sus compañeros y hace de profesor con quienes se lo piden.

9.- Visualiza mentalmente los pasos que ha de dar y utiliza el auto refuerzo y las verbalizaciones positivas: "Todo está bajo control", "me estoy superando"...

10.- Lleva a la práctica lo aprendido y le da utilidad, lo aplica a la vida diaria y sabe que sólo aprendemos bien lo que hacemos bien.

lunes, 20 de abril de 2009

El duende Trupi

Érase una vez un niño que no hacía nada cuando iba a sus clases de matemáticas. Los profesores no lo entendían porque en las demás asignaturas era un niño aventajado de los demás sacando unas medias de más de nueve, incluso algunas hasta de diez, sus padres pensaban lo mismo, pero no conseguían adivinar el problema.

La realidad, que no la sabía nadie, era que en el libro de matemáticas había un duende llamado: Trupi. Éste era un duende muy vago y que lo que más odiaba era estudiar. Pero no sólo eso, también tenía un don mágico, era que podía convencer a todos de todo lo que él quisiera. Desgraciadamente eso fue lo que hizo con este niño.

Así transcurrió todo el curso con las largas charlas de Trupi al niño. Finalmente cuando ya acabó, y por supuesto, lo suspendió, a sus padres no les sentó nada bien, pero al niño le daba igual.

A los ocho días las cosas cambiaron y sus padres le obligaron a estudiar hasta que se supiera todo de pe a pa. El niño estaba deseoso de salir por ahí a jugar, pero no, sus padres se lo impedían a toda costa; vio que no podía hacer nada e intentó estudiar. Trupi se lo impedía, tuvo que decirle que o le dejaba estudiar para poder salir o contaba todo, por lo que tendría que huir o morir.

Trupi se resignó y le dejó estudiar hasta que por fin se lo supo todo y después de decírselo a la perfección a sus padres le dejaron salir un poco a la calle a jugar, tenía un mes entero para disfrutar antes de los exámenes de recuperación. Se lo pasó muy bien con los amigos, estando muy seguro de que ese examen lo aprobaría con buenísima nota.

Finalmente llegó el día del examen y… sí, allí apareció Trupi y le distrajo, le hizo que se despistara, en resumen que intentó que no aprobara el examen de matemáticas. La nota fue un jarro de agua fría para el niño, después de haber estudiado tanto, sacó tan solo un cuatro con ocho por lo que se chivó de Trupi, nadie le creyó salvo su hermano pequeño. Un día cuando menos se lo esperaba Trupi, el niño le grabó en video y sus padres y su profesora le pidieron perdón por no haberle creído y el muchacho dio las gracias a su hermano por creerle en todo momento.

Por ultimo, su profesora le aprobó con un Bien, y desde ese curso las mates se le dieron como todas las demás asignaturas porque Trupi no volvió a aparecer.

Os preguntáis qué le pasó a Trupi ¿no? Pues que después del vídeo se murió porque le vieron más humanos.

sábado, 18 de abril de 2009

El tesoro de Mankitú

Érase una vez un niño llamado Lucas. Tenía nueve años y se pasaba el día leyendo cuentos de aventuras y de fantasía. Era pelirrojo, no muy alto y con las manos muy pequeñas.

Un día Lucas empezó a leer un cuento llamado "En busca del tesoro de Mankitú". Se pasó meses leyendo ese libro. No iba ni al colegio, y leía mientras comía. Después de haberse leído el libro dos o tres veces, Lucas estaba tan convencido de que el tesoro existía, que salió a buscarlo. Metió en la mochila comida, un cuaderno, un libro, la PSP y comenzó la búsqueda.

Para abrir el tesoro se necesitaba una clave mágica. Por el camino se iba a encontrar dragones, con los que tenía que luchar para que le dijeran un trozo de la adivinanza cuya respuesta era la clave; y sabios magos que le contarían un acertijo y si lo acertaba, le decían otro trozo de la adivinanza.

Según el libro, la historia comenzaba en París y tenía que llegar hasta Egipto. Pero debía de ir por un camino determinado. Lucas encontró el camino y comenzó a andar. Al segundo día encontró un dragón, era veinte veces más grande que él. El monstruo dijo:
- Supongo que irás a buscar el tesoro de Mankitú. ¿No es así?
- S… s… sí- Respondió Lucas tartamudeando.
- Pues conmigo te toca… ¡luchar!

Empezaron a combatir en medio de un prado sin hierba. El dragón intentaba pisar a Lucas y chamuscarle, mientras Lucas sólo hacía que esquivarlo. El chico de nueve años pensaba cómo se le podría ganar a una bestia tan grande, fuerte y malévola como ésa, y… ¡eureka! Como era tan pequeño se le subía a la espalda, le daba un golpe en la nuca y caía desplomado. Y así hizo. Cuando el dragón estaba a punto de morir le dijo un trozo de la adivinanza:
-Primero andan a cuatro patas.
Lucas sacó su cuaderno y lo apuntó rápidamente. El pequeño siguió por el camino a buscar más dragones o magos.

El séptimo día por la noche encontró a un mago sentado en una piedra hablando con los animales. Lucas se acercó al sabio y le dijo:
- Perdone, estoy buscando el tesoro de Mankitú.
- ¡Ah!- contestó el mago- supongo que quieres que te diga el acertijo para saber otro trozo de la adivinanza.
- Sí, por favor.
- ¿Cuál es el armario que puede guardar más cosas?- dijo el sabio.
- Los de Ikea.- decía Lucas.
- No, y una pista, no se pueden guardar cosas materiales.

Lucas pensaba y pensaba, pero no se le ocurría respuesta. Se quedó unas semanas viviendo con el mago. Pasados unos días Lucas acabó pensando como un sabio y se le ocurrió la respuesta:
- ¡La mente!- gritó.
El mago al oír la respuesta se sorprendió y dijo:
- Bueno, veo que has acertado. Te diré la segunda parte de la adivinanza. Después andan a dos patas. Lucas sacó su cuaderno y lo apuntó. Éste se fue siguiendo el camino.

El niño estaba agotadísimo, pero ya estaba llegando al final del viaje. Vio un dragón y fue corriendo hacia él.
El dragón dijo a Lucas que tenía que luchar para decirle la última parte de la adivinanza. Esta vez la bestia había dejado al niño una espada para poder defenderse. La batalla acabó rápido. Lucas cortó la cola al monstruo y éste se rindió. La criatura dijo:
- La tercera parte es: Al final andan a tres patas. ¿Qué animales son?
Lucas sacó su libreta y lo apuntó. La adivinanza completa era: Primero andan a cuatro patas, después andan a dos y al final andan a tres. ¿Qué animales son?

Lucas llegó a la cueva en la que, según el libro, estaba el tesoro. Encontró el cofre. Había un micrófono para decir ahí la respuesta. El chico pensó como un sabio y encontró la solución.
-¡Las personas! Porque primero andan a gatas, después andan normal y cuando son mayores andan con cachava. Al decir esto el tesoro de Mankitú se abrió. Había valiosos pergaminos, monedas de oro…

Lucas volvió a casa y todos se emocionaron al verle. El chico estaba contento y feliz, y casi todo se lo debía a los libros.

viernes, 17 de abril de 2009

Amigo virtual


Estrella, la mamá de Víctor, nos agradece el regalo que le hemos hecho a su hijo Víctor, especialmente a ti, Jorge.



El duendecillo soñador

Esta poesía es una creación colectiva del grupo clase. Esperamos que os guste.

En un bosque muy frondoso
vivía un duende verde
que era algo impetuoso
y un poquito imberbe.
Se decía: “¿Qué he de hacer
para llamar la atención?
Puedo saltar mejor
demostrando emoción".
Generalmente, los duendes
saben molestar y divertir.
Lo que no saben hacer
es sumar y dividir.
Me convertiré en trapecista,
me haré un traje de cuero,
seré el dueño de la pista
en el circo y en cielo.
Mis saltos harán llorar
a todo duende presente.
Con mi astucia haré sentir
aventuras a la gente.
Seré el rey de todas las risas
en todas las revistas,
de la mano de los niños
y del brazo de los duendecillos.
Me llamarán saltarín
por mis saltos y acrobacias,
mi alegría será un festín
porque siempre haré gracia.
Visitaré mil escuelas,
mil países y escenarios,
jugaré con todos los niños
dando volteretas y saltos.
Y mientras esto pensaba,
una enanita graciosa
desde lejos lo miraba
y le dijo algo jocosa:
-¡Qué piensas duendecillo!
Si no eres más que un chiquillo.
¿Te has visto saltar?
No llegas a centímetro y pico.
Entonces el duendecillo
humildemente aprendió
que, antes de molestar
hay que aprender a respetar.

martes, 14 de abril de 2009

domingo, 5 de abril de 2009

Visitamos la empresa Campofrío

El martes 24 de marzo, nuestra clase, 6ºA, fuimos a visitar la fábrica de Campofrío, situada a las afueras de Burgos. Salimos del colegio a las 9:30 h de la mañana y entramos a la fábrica a las 10:00 h aproximadamente.
Al entrar, nos reciben y nos ponemos una bata blanca. Luego, vamos a una gran sala, donde primero nos explican que Campofrío es una empresa española de alimentación, construida en el año 1952, distribuida por muchas ciudades como Madrid o Valencia y también por diferentes países de tres continentes; que en la fábrica burgalesa trabajan 1100 personas... Y después vemos un vídeo que nos refleja las diferentes marcas que tiene.
Más tarde nos dirigimos a la primera sala: deshuesado o despiece. En esta sala quitan la corteza, la grasa y el hueso del jamón y de la paleta de cerdo. Aquí lo hacen manualmente, cada obrero hace más de 30 piezas a la hora. Tienen que ser rápidos y hábiles. Al día hacen unos 10.000 jamones. A continuación, pasamos a la sala de salmuera o salazón, donde condimentan los alimentos con sal y pimienta.
También tienen que meter los productos en moldes para darles forma.
Hay otra sala en la que cuecen los alimentos en grandes hornos. Éstos cuecen con vapor, aire caliente, y las cocciones son lentas, de 6 a 8 horas. La temperatura varía según el producto que sea.
Después, a alimentos como el jamón les dan la gelatina por encima y ya están listos para el envasado final. En el empaquetado las cajas están abiertas por un lado y el tamaño cambia dependiendo del producto. Los robots cogen las cajas y forman los palés. Y una vez terminados esperan a que lleguen los camiones.
Algunas cosas que nos han llamado la atención han sido que las máquinas se limpian a temperatura muy alta y a presión, por medidas de higiene; que en la mayoría de las salas estaba todo automatizado; que trabajan las 24 horas del día con turnos de mañana, tarde y noche; que en toda la fábrica la temperatura es de unos 4º - 5º C porque los alimentos de carne se conservan así... Para finalizar nos invitan a un almuerzo para que probemos sus productos.
OPINIONES:
Sólo escribimos éstas porque las del resto de compañeros coinciden con las ideas expuestas.
· Esta visita me ha parecido interesante porque antes si iba a una carnicería o charcutería y veía alguno de estos alimentos no sabía muy bien cómo habían llegado hasta ahí, pero ahora sé el largo proceso por el que han pasado para llegar al mostrador. (Ángela González).
· Esta visita ha sido una de las mejores que he hecho. Me ha gustado muchísimo tanto por la seguridad de la fábrica como por la amabilidad de las guías, el comportamiento de los trabajadores, el funcionamiento de las máquinas… Felicito a todas las personas que componen Campofrío. Si siguen así conseguirán todo lo que se propongan y animo a otros colegios a que realicen la visita. (Raúl Velasco).
· Me ha llamado la atención la cantidad de máquinas que hay y lo rápido que trabajan. También he observado que hay mucha seguridad, porque los señores que deshuesaban llevaban un guante y un delantal metálicos. Me han gustado todos los platos que nos han ofrecido en la degustación de sus productos. (Adrian Arnaiz).
· Me llevé una gran sorpresa cuando al acabar la visita nos ofrecieron diversos productos de Campofrío. Había de todo: chorizo, pechuga de pavo, salchichas… En esta visita hemos observado todos los pasos desde la carne cruda hasta que llega a nuestros mercados. Gracias también porque antes de subir al autobús nos regalaron 1 juego de ordenador, un bolígrafo y un llavero de Buguis. (Andrea Tajadura).

viernes, 3 de abril de 2009

miércoles, 1 de abril de 2009

¡No la desperdicies!

En uno de los prados más bonitos de Suiza se hallaban un conejito llamado Sugus y una mariposa llamada Kira. Estos animales vivían en casas diferentes. La de Kira tenía forma de flor, en concreto de amapola, y la de Sugus, de zanahoria decorada con ramitos verdes.
Todas las mañanas Kira cogía una regadera e iba al estanque a coger agua para regar las flores de su jardín. Al mediodía iba con un balde y cogía agua para ella.
Sugus también tenía jardín y necesitaba agua para él. Pero el conejito no malgastaba el agua y lo que hacía era regarlo por goteo y el resto para él.
Una mañana al levantarse Kira se sorprendió al ver su jardín marchito y dijo: - ¿Qué le ha pasado a mi jardín? ¡Se ha marchitado!
Fue a casa de Sugus y llamó, toc, toc. Sugus abrió.
- ¡Hola mariposa! ¿Qué haces por aquí? - dijo Sugus.
- Vengo a pedirte ayuda. Mi jardín se ha secado y no sé cómo puedo recuperarlo - dijo Kira.
- Yo no malgasto tanta agua, riego mi jardín con unas gotitas y el resto me lo quedo. Si coges tanta agua, luego no quedará suficiente en el estanque. Ahora ya lo sabes - dijo Sugus.
- Es verdad, no me había dado cuenta del agua que malgasto. Muchas gracias por el consejo.
Los dos amigos se despidieron después de haber aprendido una lección muy importante.

Moraleja: intenta ahorrar agua y cuando la necesites, podrás disponer de ella.

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